
1Samuel 3:10 Entonces vino el Señor, se detuvo, y llamó como las otras veces: "¡Samuel, Samuel!". Él respondió: "Habla, porque tu servidor escucha".
Hechos 9:6 El, temblando y temeroso, dijo: ¿Señor, qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.
El llamado a servir en la obra de Dios, es un llamado que debería ser contestado con la mayor disposición de nuestra parte. Es un llamado que debe romper cualquier miedo, cualquier duda, que nos debe motivar a dar lo mejor y que debe tener la importancia que merece que el Rey de Reyes nos de el privilegio de recibir semejante invitación.
Pero existen dos terrenos para actuar en éste llamado. Uno teórico instructivo y un terreno práctico. El primero no es otro que nuestra iglesia, nuestro ministerio juvenil, donde compartimos, recibimos instrucción para luego proyectarnos a trabajar en el terreno de batalla, fuera del templo.
El segundo es en donde está la necesidad: el mundo. Los enfermos están a cientos, a miles, en las calles; jóvenes que diariamente se pierden en la idolatría, el alcohol, las drogas, sin una vida con propósito y nuestra misión no es obligar a nadie sino mostrar una alternativa real, impactar con hechos y no palabras las vidas sin sentido de jóvenes confundidos.
Pero para cumplir esa misión debemos entender que el llamado primeramente es individual. Dios llamó a Samuel, a Pablo, al caso de resistencia a un llamado de Dios más claro en la biblia: Jonás, quienes comenzaron por asimilar ese llamado, para luego proyectarse individualmente y luego ser de impacto y ejemplo para otros.
Comencemos actuando, motivados, trabajando en lo pequeño y si la obra es de Dios, El la prosperara y colocará muchas personas que trabajaran motivadas por nuestro ejemplo, y si su voluntad es que seamos nosotros solos, Amen!!, la obra no depende de grandes grupos, sino de la disposición de cumplir la voluntad de Dios primeramente de nosotros.
El campo de batalla puede ser tu familia, tu vecino, un conocido en el metro, alguien con necesidad que se siente a tu lado en una banca, tu eres la iglesia, y Dios prosperará cada palabra que digas de Él. El llamado es tuyo primeramente y es tu obligación. Hoy puede ser la oportunidad de darle a esa persona, la oportunidad de recibir el mejor regalo de su vida.
Primeramente contesta... heme aquí Señor!!
Fernando Pinilla
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