Sobre este blog:

¡Bienvenidos al blog, del ministerio juvenil de la Primera Iglesia Bautista de San Antonio de los Altos. Es un espacio para compartir información útil entre los jóvenes.

Somos un ministerio que tenemos como misión, llevar la palabra de Dios a todos los jóvenes de nuestra comunidad, y aún fuera de ella. Nuestra guía es única y exclusivamente la palabra de nuestro Señor Jesucristo. Si quieres saber más visita éste blog continuamente, contacta con nosotros o si prefieres asiste todos los sábados a las diez de la mañana (10:00am), donde compartirás con otros jóvenes, juegos, actividades varias y estudios bíblicos.

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lunes, 1 de junio de 2009



Una mañana me levanté y vi por la ventana de mi cuarto, en mi cabeza tenía mil dudas, mil opciones y una sola decision que tomar. Sin embargo ante la tentación de tomar la opción errada, sabía que solo había una que era clara, solo una: Hacer aquello que a Cristo le agradara.

Lo de arriba no es una historia pública cargada de detalles de mi vida, sino solo una vista general a lo que pienso cada mañana cuando me despierto, pero más un día que tenía que elegir entre ser parte del mundo o ser un cristiano de verdad. Todos hemos pasado por situaciones diarias donde tenemos que elegir entre hacer aquello que para el mundo es lo correcto por más distorsionado que sea el concepto del bien y el mal, o armarme de valor, de fuerza, de personalidad y hacer aquello que a Dios le agrada.

Ambas opciones traerán consecuencias a nuestra vida. La primera, que para todos a tu alrededor será seguro la más fácil y apetitosa, traerá un vacío tremendo y una sensación casi capaz de quemar los propios huesos, un sensación que se puede definir como el sentimiento de estar yendo en contra de Dios.

(Mateo 27:3-8)
"Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: -Yo he pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: -¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Entonces, arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.


Judas experimentó la amargura de haber tomado una decisión errada, de dejarse tentar por lo fácil. La palabra nos cuenta que devolvió el dinero con una sensación de arrepentimiento, lleno de desesperación, sabiéndose pecador pero sobre traidor a Jesús.

Nuestras decisiones diarias pueden ser traiciones a Jesús, y pueden acarrear tanta desesperación que puede desencadenar dos resultados que serán nuevas decisiones erradas o correctas en nuestra vida:

(Genesis 3:8-10)

Oyeron luego el ruido de los pasos del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista del Señor Dios por entre los árboles del jardín. El Señor Dios llamó al hombre y le dijo: "¿Dónde estás?" Éste contestó: "Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí."


Podemos optar por sencillamente huir de Dios, avergonzados de saber que fallamos, y cargados hacemos como Adan y Eva que intentaron infructuosamente ocultarse de Dios, y lo hacemos dejándonos arrastrar por el tentación, por el pecado, la decisión errada, ocultándonos por entre los “árboles”, que encontremos en el mundo sin la valentía de ver a Dios al rostro.

O podemos reaccionar ante nuestra mala elección y levantarnos, pactar con Dios e intentar no tener que llevarnos nosotros mismos a experimentar esa sensación de amargura en nuestras vidas, ¿o es que sencillamente somos unos masoquistas?

Nuestras decisiones serán siempre la oportunidad de demostrar cuanto confiamos en Dios, cuanto le amamos y cuanto hemos crecido en Cristo. Las decisiones incorrectas serán siempre el fruto de tentaciones mal llevadas, porque la realidad es una: solo es cuestión de tomar una posición correcta y clara.

(1 Corintios 10: 13)

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.


Nada nos va a justificar, las decisiones se toman con Cristo al lado, la tentación y el pecado se vence con el verbo: Entonces Jesús le dijo: Vete, satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adoraras, y a él solo servirás. Mateo 4:10.
Siempre existirán dos opciones al final y una sola decisión... todo es cuestión de ser o no hijos de Dios, si lo somos, resistiremos con su ayuda y pediremos sabiduría y saldremos victoriosos como nuestro Señor Jesucristo cuando tuvo que tomar la decisión correcta.

Fernando Pinilla

1 comentario:

Anónimo dijo...

vamos a comentar todo el mundo!!!