
Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a mí dice Jehová. Hageo 2:17
Es notable que en nuestras relaciones con el Señor, muchas veces estamos en su presencia pero haciendo todo lo contrario de lo que el quiere. Cargando con pecados que muchas veces interrumpen nuestra relación y que no los confesamos. Y una y otra vez somos llamados a confesarlos y no lo hacemos. Hageo nos habla de desobediencia, de personas que cargaban el pecado a cuestas de no hacer lo que Dios les ordenaba, así como hoy nos ordena a nosotros.
Quizás nos llena el miedo, pero la sinceridad con Dios, puede ser la forma de salir de situaciones complejas en las que nos encontramos por nuestra propia culpa. Una carga en el corazón, un pecado no confesado, además de ser motivo de dolor para Dios y constante disciplina, puede ser en nuestra vida más amargo que la hiel, motivo de dolor y amargura. Pero Dios es misericordioso y solo quiere que estemos bien con él.
Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Isaías 1:18
Es importante entender, que Dios sabe todo lo que hacemos, pensamos o aún, ni siquiera hemos planificado pero lo haremos, así que ninguna cosa le ocultaremos, y más bien podemos tener la oportunidad de limpiarnos y seguir como dice Isaías, blancos como la nieve.
¿Dónde me esconderé de Tu espíritu? ¿Adónde huiré de Tu presencia? Si asciendo a lo
alto de los cielos, allí estás Tú. Si preparo mi lecho en la tumba, allí Te encuentras. Si, en alas de la aurora, voy a habitar en lo más alejado del mar, también allí me conducirá Tu mano y Tu diestra me sostendrá. Salmos 139:7-10
Estrecha tu relación con Dios y tus hermanos, confesando esos pecados ocultos que quizás están atormentando tu alma, y goza de poder tener una relación fluida con él. Y recuerda que muchas veces como dice el devocional Nuestro pan diario; “a veces Dios nos mete en aguas turbulentas, no ara ahogarnos, sino para limpiarnos”.
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