
LA PLAGA DEL SIGLO XXI
No es una enfermedad pero mata. No es una plaga en los cultivos pero arrasa con hectáreas. Se trata del divorcio. Enfermedad que se volvió más común a finales del siglo XX y comienzos del presente.
Una plaga que ataca hogares cristianos y no cristianos. ¿porqué?
En un matrimonio del mundo podría significar la perdición total de algunos de los involucrados, es decir negarse a abrir la puerta a Dios, motivados por el sufrimiento.
En uno cristiano, puede motivar desobediencias que dejen huellas en la vida de todos los miembros de la familia. Alejar a los jóvenes de Dios e incluso desmotivar en cuanto a perspectivas de matrimonio futuras. De ésta forma satanas se asegura de que muchos eslabones se rompan, ya veremos porqué.
El Divorcio
I. Los propósitos del matrimonio.
A. Hacerse compañía, Gén. 2:18.
B. Para evitar fornicación, 1 Cor. 7:2-5. Como el Señor nos da alimento para satisfacer el hambre, nos da el matrimonio para satisfacer los deseos sexuales. El matrimonio se ha distorsionado para hacerlo ver como algo malo, abriendo la puerta de relaciones “abiertas” y ningún tipo de estabilidad con respecto a una pareja.
C. La procreación, Gén. 1:28 y lógicamente su crianza secular y espiritual. ¿Como sabían Caín y Abel que debían ofrendar?
D. Es un arreglo ideal para la protección económica de la mujer y los hijos, 1 Tim. 5:8.
Esto produce un estado de bienestar. El divorcio (o abandono) es una de las causas principales de la pobreza en cualquier país.
E. La felicidad, Prov. 18:22
G. Contribuye al desarrollo de la personalidad de cada miembro de la familia, sobre todo la de los hijos.
H. Contribuye al bienestar de la sociedad en general. El hogar es el fundamento de la nación. Si los hogares de los miembros de la iglesia son estables, esto contribuye fuertemente al bienestar de la congregación y, por el otro lado, problemas familiares pueden causar problemas en la congregación.
II. La importancia del matrimonio.
A. Es creación de Dios para fines de su gloria, por eso satanas lo ataca.
B. El matrimonio es un pacto solemne, hecho entre el hombre, la mujer y Dios, Prov. 2:17
C. Y Dios dice, “dejará el hombre a su padre y madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” Gén. 2:24
D. Como ya dijimos anteriormente, el matrimonio es la base de la sociedad y si se quiere de la iglesia. Los jóvenes asistirán generalmente más regulares si tienen el ejemplo de sus padres. Lógicamente existen casos diferentes.
Los hogares cristianos prósperos son luz para los inconversos, por eso satanas sabe que esa es un arma fuerte.
III. Dios y el divorcio.
Lo primero que hay que decir es que el divorcio no es creación de Dios, contrario al matrimonio que sí.
A. Mat. 19:6, separar Hoy en día algunos hacen mucha distinción entre “separarse” y “divorciarse”, pero es obvio en estos textos que básicamente no hay diferencia entre “repudiar” y “separarse”. La Biblia no hace tal distinción. Si no están juntos, están separados (divorciados).
B. 1 Cor. 7:10, 11, 15. Si el hombre repudia a la mujer o si la mujer simplemente se separa del hombre, en ambos casos separan lo que Dios juntó.
2. Es muy importante evitar el error enseñado por algunos de que está bien separarse o divorciarse con tal que no se vuelva a casar. Estando separada hay esperanza de que “reconcíliese con su marido”, pero casándose con otro hombre o mujer, el asunto llega a ser mucho más complicado y difícil.
IV. Lo que el divorcio hace.
A. Separa lo que Dios une o junta,
B. Hace dos carnes
C. Destruye la protección contra la fornicación,
D. Destruye el hogar.
Si los cristianos tuvieran la mente de Dios, ni pensarían en el divorcio como “el remedio” de sus problemas matrimoniales.
¿Cómo se puede evitar el divorcio?
A. Recordar que Jesús no permite el divorcio excepto por una sola causa, la fornicación (cualquier pecado sexual), Mat. 5:32; 19:9.
E. Que los dos sean fieles a Dios, pues si son fieles a Dios serán fieles el uno al otro.
El divorcio está diseñado para destruir la obra de Dios en todos sus sentidos. Pero nosotros los cristianos desde jóvenes debemos estar preparados para afrontarlo, si se presenta en nuestro hogar o si a futuro queremos gozar de algo en lo que Dios se goza. Un matrimonio cristianos y un hogar cristiano.
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