Les dejo un poco de información sobre algunas doctrinas, que entran en el grupo de los protestantes. El hecho de publicar este compacto es solo informativo para los jóvenes. No implica ni que compartamos algunas enseñanzas o que hagamos una ferrea oposición a las mismas, sino más bien los respetamos. La idea de éste material es saber difeneciar que creen otras doctrinas y en que se diferencian de nosotros los Bautistas.
Las iglesias presbiterianas forman parte de la familia de iglesias reformadas dentro del protestantismo basadas en las enseñanzas de Juan Calvino, que traza sus raíces institucionales a la Reforma escocesa.
Estas denominaciones derivan su nombre de la palabra griega presbyteros, que significa literalmente "anciano".
El nombre "presbiteriano" viene de la forma en que la iglesia es administrada a través de "presbíteros", elegidos democráticamente por las comunidades de cristianos locales. Estas comunidades son gobernadas por un "consistorio" de presbíteros.
Una característica importante de la iglesia presbiteriana es su doctrina. Como se menciona previamente, las enseñanzas de esta organización religiosa se basan en el pensamiento de Juan Calvino, de Agustín, así como de Pablo. Una asamblea instituida en Westminster, en el año de 1643 aceptó la doctrina calvinista y la plasmaron en lo que es "El Catecismo Mayor" y la "Confesión de Fé". La Doctrina se basa fundamentalmente en la inspiración de la escritura, la divinidad de Jesucristo, la Expiación, la Regeneración, el Arrepentimiento, la Justificación por la Fe, la santificación, la adopción, la resurrección de Jesucristo, su ministerio de intercesión y su segunda venida. La Doctrina Presbiteriana se ocupa en poner especial atención a la Exaltación de Dios, su soberanía, la Predestinación (un plan de Dios mediante el cuál escogió a sus hijos desde antes de la fundación del mundo)
Adventistas
Aunque son varias las denominaciones cristianas que pueden considerarse "adventistas", el nombre es usado habitualmente para referirse a los Adventistas del Séptimo Día o a los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma.
Los adventistas del séptimo día, tienen 28 creencias fundamentales, todas basadas en textos bíblicos. Las más importantes son aquellas que dicen relación con respecto al día de reposo Sabatico (en el cual se adora de una manera especial a Dios), el tiempo del fin y las profecías al respecto, el estado del alma cuando uno fallece, etc.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día nació a partir del Movimiento Millerista de la década de 1840, que resultó ser una de las últimas oleadas de reavivamiento del Segundo Gran Despertar religioso.
La doctrina de la Iglesia Adventista del Séptimo Día se basa en la tradición protestante anabaptista. La doctrina protestante del "sacerdocio de todos los creyentes" es central en el pensamiento de los Adventistas del Séptimo Día. Los Adventistas del Séptimo Día creen que la muerte es como lo declara Eclesiastés 9:5: "los muertos nada saben". Esta ideología sostiene que una persona no tiene forma consciente de existencia hasta su resurrección, que, según creen, será o en la ocasión de la segunda venida de Jesús.
Una de las enseñanzas de la iglesia Adventista es que el "Espíritu de Profecía" es una señal identificadora de la iglesia remanente. Los Adventistas del Séptimo Día presentan un mensaje de salud que recomienda el vegetarianismo y se espera la abstinencia de sangre, carne de cerdo, crustáceos, y otros alimentos proscritos como "animales inmundos" en Levítico 11, al igual que la abstinencia de alcohol y tabaco.
Pentecostalismo
El término "pentecostal" se origina del episodio bíblico "Pentecostés". Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, el día de la fiesta judía de Pentecostés, el Espíritu Santo bajó a los apóstoles reunidos en el cenáculo o aposento alto y les transmitió un profundo deseo de alabar a Dios, y la fortaleza necesaria para predicar el Evangelio, a través de una evidencia inicial llamada don de lenguas.
El movimiento Pentecostal dentro del cristianismo protestante fue impulsado cerca de 1901 por Charles Fox Parham, un ministro de origen metodista en Topeka, Kansas. Este impulso surgió cuando Agnes Ozman recibió el llamado don de lenguas en el Colegio Bíblico Bethel administrado por Charles Parham en Topeka en 1901.
Como todo movimiento de carácter protestante, el pentecostalismo comparte la creencia en la salvación por gracia de Dios, mediante la fe en Jesucristo, la autoridad puesta sólo en la Biblia (interpretada en conciencia) y la aceptación del bautismo y de la Santa Cena como únicos sacramentos. El pentecostalismo suele utilizar una predicación basada en la conversión y en el testimonio de vida, presentada bajo formas altamente sensibles e impactantes. Es frecuente además, la utilización de música rock y pop en los servicios religiosos, con alta carga emocional.
Metodismo
El metodismo o movimiento metodista es el nombre que se da habitualmente a un numeroso y diverso grupo de Denominaciones cristianas del Protestantismo. Históricamente, el metodismo se originó en la Gran Bretaña del siglo XVIII y gracias a la vigorosa actividad misionera que desplegó se extendió rápidamente por los dominios del Imperio Británico, los Estados Unidos de América y más allá. Originalmente convocó especialmente a trabajadores, granjeros pobres y esclavos. Su teología tiene un énfasis en el hecho de que la salvación es para todo aquel que la acepte. Tradicionalmente, el Metodismo ha compartido la postura del libre albedrío, que se hace posible a consecuencia de la gracia preventiva de Dios.
El metodismo comparte la creencia cristiana tradicional y casi universalmente aceptada en la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo. En otros términos, esta confesión acepta la Biblia como testigo de la actividad de Dios en la creación, abarcando su intervención misericordiosa en los dramas de la historia, y anticipa la consumación del Reino de Dios. Por otra parte, los metodistas también reconocen los dos sacramentos ordenados por Cristo: Bautismo y Comunión (Cena del Señor).
Es otra posición tradicional del metodismo que cualquier trabajo teológico disciplinado debe involucrar el empleo cuidadoso de la razón. Por la razón, se dice, leemos e interpretamos las Escrituras. Por la razón, determinamos si el testimonio cristiano de alguien es claro. Por la razón, cuestionamos la fe y procuramos entender la acción y la voluntad de Dios.
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